
Muchos suponían tener el control de sus vidas, donde sabían que en algún momento llegaría el atardecer para esconderse en sus hogares a ver sus series matutinas, que al salir la luna estarían listos para mover sus caderas en la pista de baile hasta morir de cansancio, y que después de todo se irían a sudar cada gota de alcohol asumiendo que tuvieron el mejor de sus vidas. Pero dejaron a un lado como el tiempo transcurría sin mirar atrás, dejando todos esos momentos en el pasado y sin poder devolverlos. Así es como podríamos identificar todo este año que ha terminado; donde sucedieron infinidades de cosas que nunca estuvieron en nuestras manos, que algunas nos parecen tristes y otras no tanto. Donde conocimos a personas increíbles, como también a otras muy desagradables. ¿Pudo ser peor? No podemos saberlo, pero si estamos seguros que en aquel bote que arde en llamas, hemos dejado lo peor del año y nunca más volveremos a sentirnos de esa manera, porque hemos aprendido a querernos y eso jamas cambiara.
Escribe, JAY.
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